Por lo corta de nuestra existencia,
siempre buscamos trascender, es decir dejar una huella en este mundo en que vivimos. Algunos tienen hijos, perros, siembran arboles, componen canciones o pintan cuadros. Yo a los 15 años escribí mi primer poema. Y tu, si lees y recuerdas después de un tiempo lo que leíste aquí, una parte de mi estará en ti y cierto es que yo habré trascendido. Gracias por Visitarme.

22 de febrero de 2026

El piano

 







Cuando él se sentía triste, se sentaba al piano y repartía su tristeza entre todos los presentes, que tenían la dicha —o quizás la pena— de escucharlo. Entonces, aquel hombre recordaba a su madre, hace ya tanto tiempo muerta, y aquel otro, al amor acabado en malos términos.


Una mujer, mirando su anillo, recordaba al prometido asesinado antes de la boda; y aquella otra, al amor que sintió crecer en su pecho y que fue traicionado.


Algunos simplemente lloraban por la tristeza que sentían en su hoy, y otros miraban a la nada mientras pensaban en las cortas alegrías y largas penas de su pasado.


Y él, después de convertir cada lágrima nonata en una nota musical, detenía su melodioso llanto y dejaba a todos en silencio, con su tristeza encendida, mirando el piano, ya solitario.


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